una historia de magos
que quieren viajar
por tierra y por mar,
siguiendo una estrella
de luz espectacular.
Entre el frio, la nieve
y el sol de enero
encuentran ciudades y pueblos
Poemas para niños y niñas
El paisaje anochece,
y abajo, en la ciudad
remonta la noche
por las laderas de los suburbios,
por las plazas de los selectos barrios,
por las calles de trazado cuadrangular
mientras las luces relucen
y en las casas reina el aroma,
humo y fuego que quema,
llama de vela,
cocina en plena faena:
cena de Nochebuena.
Han tenido familia Leer
y su esposa Lectura,
les crecen sus hijos Lector y Lectora
y cuando es domingo vienen a comer
los primos mellizos Leamos y Leemos,
que gustan del silencio y del bienestar
de tan confortable espacio singular.
Llegan por la tarde a merendar
Leeremos y Leímos,
sus más entrañables vecinos
que saben disfrutar de ser tan amigos.
Cuando la noche se adueña del hogar
todos se ponen a bailar
y así la fiesta entre letras y libros
y legajos y papiros y manuscritos
se convierte en un gran festival.
Llegan entonces los ogros, las brujas,
las hadas, los monstruos,
llegan impresores de la antigüedad.
Llegan sirenas y habitantes de las cabañas,
los duendes de villas en ruinas,
los seres que viven en el fondo del mar,
los sabios, algunos alquimistas,
y momias egipcias que han conseguido resucitar.
Pasan veinticuatro años
y nacen los nietecillos;
son trillizos los niños.
Se llaman Lectorcillos.
Lectorcillo primero
se prepara para ser bombero.
Lectorcillo segundo
no cursa estudios y será vagabundo.
Lectorcillo tercero
aunque estudia derecho será torero.
Las fiestas de los domingos
adquieren ahora un nuevo matiz
renovando visitas
al celebrar tan fastuoso festín.
Frecuentan el baile
fantasmas y frailes,
astronautas y ministros del aire,
clarinetistas y payasos de cuatro brazos.
Danzan astronautas y nobles
que usan bisoñé.
Danzan damas de cuello fino,
y grullas damiselas en suelos de parquet.

Se asoma el sol
cada mañana,
reparte sus rayos
entre prados y montañas.
Y en su paseo diario,
es todo luz el sol en este escenario
que llamamos cielo
y enmarca la Tierra en todo tiempo.
Cuando la noche quiere nacer
y ocupar con su oscuridad nuestro espacio,
se oculta el sol
para dejarnos flotando en los sueños.

Foto: llegada del hombre a la luna
Discurre el silencio
entre los juncos y el cielo,
discurre despacio entre los cantos
de abejarucos, golondrinas y rayos.
Cae luego el chubasco
recibido con luces de lujo,
bienvenido al campo, valorado
como el agua de mayo.
Despeja enseguida,
queda azul el cielo.
Se llena de sol,
y de espejos el suelo.
Por caminos llanos
y ciudades vivas,
por abruptos barrancos
y montañas blancas.
Desde las nubes altas
entre vientos lejanos,
destruyendo monstruos
invitando hadas aladas.
Trazamos la ruta de los sueños
por el mapa de los deseos,
colocando hitos,
deshaciendo mitos.
*
Eres mi refugio, mi lecho, mi cueva.
Eres un palacio de elegancia extrema.
Un cielo de transparencia externa.
La luz, el espejo, el balcón, la maceta.
Elegancia, belleza, inquietud y sorpresa.
Antigüedad, conocimiento y solera.
Ardid, trampa, un techo de acogida suprema.
Eres el edificio más culto.
La cultura hecha papeles.
Los índices, los prólogos, los lomos.
Alimentación de lujo con su mesa y su silla,
sin fuego ni agua en la cocina.
Sólo pensamiento y palabra y letras y silencio y tiempo.
Eres………….mi biblioteca.
Alfaversos
Somos versos
letrados, tersos.
Algunos cortos,
otros extensos.
Penumbra de invierno,
gris eterno.
Poca luz,
día breve,
noche de nieve.
Copos de Mayo
Vuelan,
bailan,
flotan,
caen,
nievan de lado
los copos de Mayo.
Flor de cereza,
espuma de cerveza,
color de fantasma,
las alas de un hada,
el suelo de nata,
el cielo y la calma...
Vuelan,
bailan,
flotan,
caen,
nievan de lado
los copos de Mayo.
Chal de la China
Piel de gallina
y mucha pamplina,
piel de gallina
la gente fina…
Piel de gallina
yo no tendré;
si el frío llega,
me taparé.
Chal de la China
yo me pondré;
si el frío aprieta
me abrigaré.
Dedos
Separas los dedos
de tus dos manos:
miden casi un palmo.
Inténtalo ahora
con los de tus pies:
¡no va a poder ser!
Es inútil querer
imposibles hacer.
Espejo, espejito
Espejo espejito,
eres tú el más bonito
objeto de reflejo infinito,
que duplicas de noche la luna
y me embelleces a veces
cuando me ves entre luces
y en tu superficie dulce me meces
aunque te diga memeces.
Fantasmas
Se va el sol,
vuelve la luna,
se va el sol,
todo oscurece,
el tono azul
del cielo crece,
crecen las sombras,
hacen fantasmas
y sólo las flores blancas
se ven de noche,
las ilumina
una luz divina,
las ilumina
un haz de luna.
Guapa la lapa
Guapa la lapa,
se pega sin grapa,
y no hay saca-grapas
que libere a la lapa.
Guapa la lapa.
Hongos, setas, ¡qué gusto!
Nieve en el barranco;
el camino, blanco.
Huellas en el suelo,
buitres en el cielo.
Llegará el deshielo,
el calor al campo,
el color al bosque,
llegará septiembre,
y entre los pinos altos
y la humedad del musgo
brotará del suelo un lujo:
hongos, setas, ¡qué gusto!.
Idilio
Se convertía en mosto la uva
e intervino la levadura.
Y el vivo vino nació.
Julio
Se está cubriendo el cielo de nubes,
la brisa aumenta su velocidad,
la luz diurna deriva hacia la oscuridad
y los árboles danzan: ¡es un festival!.
Toman volumen y crecen y vienen y crecen
todas las nubes que los tratados describen,
las de nata, las de gasa, las de luz,
las de algodón, las de humo, las de hilo,
las de nieve, las de lana, las de lino,
las que bordan sus contornos con puntillas blanquecinas,
las opacas, las compactas, las traslúcidas,
las morosas, las borrosas y las indecisas,
las de los cuentos y leyendas,
las de los grabados medievales,
los óleos renacentistas,
los cielos de Sicilia,
los cuadros de batallas,
los fantasmas de las sábanas,
las aguadas inacabadas,
los sueños de las pantallas,
los grises del sol de medianoche,
las claras del huevo frito,
las enaguas de los camerinos,
el contorno de las manchas de humedad,
la transparencia de Venecia,
la expresión de ese ser que se ha perdido en la niebla,
las alas de una libélula,
el jazmín maltrecho por el viento,
y el mar que hoy se ha vestido de espejo.
Se ha cubierto el cielo de nubes
pero no se entera la luz solar,
los rayos batallan por no perder su lugar.
¡Ojo!, son ahora apartados y velados,
¿no tendremos un monzón oriental?
-¡no!, ni una tempestad tropical,
ni siquiera una tormenta de verano,
que ya el sol vuelve a ser dueño del espacio celestial-.
Retorna el azul de julio,
la brisa ha fingido
y las nubes… ya se han ido.
Kali
Inmóvil:
muchos brazos,
pocos abrazos.
Casi quieta queda Kali
cuando quieres contemplar
una diosa de la India
que presume en el altar.
Leyenda
Cuenta la leyenda que tres reyes orientales
contemplaban satisfechos sus posesiones terrenales.
Una noche clara y fría que metía oscuridad
en las ventanas ojivales de los astrónomos reales
ofreció una gran sorpresa a sus tres majestades.
Cuenta la leyenda que observaron una estrella
como antes nunca habían visto; enorme, con estela.
Cuenta la leyenda que emprendieron una ruta detrás de ella.
Cuenta la leyenda que aún ahora se pasean por terrazas
los tres reyes, por balcones y ventanas.
Que reciben muchas cartas.
Que se pasean por la Tierra,
regalando muchas cosas a los niños y a las niñas,
hijos e hijas de nobles y burgueses.
Y se olvidan, cuenta la leyenda, de los regalos
para aquellos que carecen de terrazas,
de balcones y ventanas,
para aquellos que incluso carecen de deseos y de casas.
Para los que no saben que es posible escribir cartas.
Para aquellos que han nacido traicionados por la suerte.
Y se olvidan, cuenta la leyenda, esos tres reyes magos,
de traer a algunos desafortunados merecidos regalos.
Lluvia
Del cielo al suelo,
lluvia.
Del suelo al cielo,
un reflejo.
Miradas
Se bañan todos los colores en el mar.
Blanco puro, blanco luz, blanco brillo,
blanco espuma, blanco estudio.
Cada blanco corona una ola
y se entusiasman los blancos con grises y azules,
con todos los azules que el cielo le quiere al mar conceder.
Y el plomo se enfurece con brillos fugaces
mecidos sobre el agua cada atardecer
mientras rosados, violetas y algún azafrán
vienen con los platas y oros de piratas
a bañarse a diario en el agua del mar.
Son las luces, las miradas,
son los colores pinturas de sal.
Son las luces, las miradas,
son los atardeceres, el sol sobre el mar.
Nana
Helechos para que duerman
duendes y hadas.
Verde la cama.
El ruido del agua,
la nana.
Ñu
Por el Samburu,
por Masai Mara,
va un ñu sin mapa.
Otoño
¿Ya has llegado?
¿Ya has venido?
Te llamas otoño
y eres bienvenido.
En tu equipaje,
lluvia y frío,
y un tinte pardo
que pinta el paisaje.
¿Ya has llegado?
¿Ya has venido?
Te llamas otoño,
Y eres bienvenido.
Paseo de otoño
Oigo el ruido
de las hojas
si las piso
y cuando miro
veo todo su color
mientras huelo
y saboreo
las setas de alrededor.
¡Que me mojoooooooooo!
¡Tengo fríoooooooooooo!
Que viene de Siberia
Se nos encoge la nariz,
la calle es una nevera,
el aire frío nos congela.
Dicen que viene de Siberia.
¿Nevará sobre la playa?
¿Helará en el río el agua?
No sé qué pasará,
pero el aire frío nos congela.
Dicen que viene de Siberia…
R
Erre que erre.
Siete magos
En la cabaña
de una montaña
hay siete magos
esta mañana.
Cada uno
tiene un cubo
con fluido del color
que ellos lucen
con estilo del mejor.
El primero va de rojo
como un piojo del rastrojo,
el segundo va naranja,
y se esconde en una zanja
el tercero va amarillo,
como en verano luce el trigo
el cuarto va de verde,
a menudo va y se pierde,
el quinto va de azul
con una capa de tul
el sexto va de añil
como una flor de abril
el séptimo violeta,
como el lazo de tu coleta.
Lanzan todos a volar
hacia arriba su color
con tristeza y con dolor,
aparece el arco-iris
y los magos son tan "figuis"
que se ponen a llorar.
Telaraña, fisura, nido…
Les da volumen la luz,
de noche son siluetas.
Sólo al amanecer el sol
le concede entidad y nombre
a cada árbol de tu bosque,
y es entonces cuando ves
el verde nuevo de otro brote,
la telaraña entre las ramas,
la fisura en la corteza
o ese nido a medio hacer.
Les da volumen la luz,
de noche son siluetas.
Uñas
Veinte uñas que tenemos,
de las veinte sólo diez
las tenemos en los pies.
Hay cinco en una mano,
y en la otra cinco más.
Veinte uñas que tenemos,
de las veinte sólo diez
las tenemos en los pies.
Volcán
La Tierra tiene un grano
que revienta tarde o temprano,
echa humo,
da susto
echa fuego,
da miedo.
El grano está abierto,
ha tronado un concierto:
de noche,
el rojo brilla
y si amanece,
el gris aparece.
Web
-¡Mira, ven!-
te invita la web
a entrar en la red.
(Pero debes saber entrar y salir,
no puedes allí quedarte a vivir.)
X
¿Soy una incógnita?
¡Una incógnita soy!
¡Ay de mí, ¡ncógnita!.
Ya
Ya has llegado a la y griega.
Ni romana ni latina,
ni persa, ni meda,
ni fenicia, ni egipcia.
Mediterránea, griega.
ZZZZZZZZZZZZzzzzzzzz
Quedóse la niña dormida
y soñó que de la albahaca
surgía un halo de plata
y viento y nubes y agua
y niebla y versos y nácar
hacia un paisaje estelar
celeste, nocturno, lunar.
F I N
En la cabaña de una montaña hay siete magos esta mañana. Cada uno tiene un cubo con fluido del color que ellos lucen con estilo del mejor. El primero va de rojo como un piojo del rastrojo, el segundo va naranja, y se esconde en una zanja el tercero va amarillo, como en verano luce el trigo el cuarto va de verde, a menudo va y se pierde, el quinto va de azul con una capa de tul el sexto va de añil como una flor de abril el séptimo violeta, como el lazo de tu coleta. Lanzan todos a volar hacia arriba su color con tristeza y con dolor, aparece el arco-iris y los magos son tan "figuis" que se ponen a llorar. |
Otoño ¿Ya has llegado? ¿Ya has venido? Te llamas otoño y eres bienvenido. En tu equipaje, lluvia y frío, y un tinte pardo que pinta el paisaje. ¿Ya has llegado? ¿Ya has venido? Te llamas otoño, Y eres bienvenido. |
Nievan Vuelan, bailan, flotan, caen, nievan de lado los copos de mayo. Flor de cereza, espuma de cerveza, color de fantasma, la nube y la calma, bandeja de nata, las alas de un hada, es agua helada ¡vaya nevada!. Vuelan, bailan, flotan, caen, nievan de lado los copos de mayo. |
Espárragos entre el verde, los almendros ya en flor, febrero pasa y se pierde entre frío, lluvia y sol. El campo aún duerme... destruirá ese sopor de la tierra inerte el incipiente calor. El bautizo del aceite llegará para el que cene esta noche un revoltillo caliente, amargo y verde, cocinado en la lumbre, a las ascuas del olivo. |
En el bosque de las hadas se columpian unas gotas de arco-iris disfrazadas. Con la lupa de la magia todo todo lo verás, con la lupa de la magia en el bosque de las hadas un tesoro encontrarás. En el bosque de las hadas bailan mochuelos y abejas, las hormigas van a fiestas, se adornan todas las orejas, toman baños de burbujas, echan fuera a las brujas y dicen todos que se van en las manos de las niñas por los montes a soñar. Isabel |
Se va el sol, vuelve la luna, se va el sol, todo oscurece, el tono azul del cielo crece, crecen las sombras, hacen fantasmas y sólo las flores blancas se ven de noche, las ilumina una luz divina, las ilumina un haz de luna. |
Cuenta la leyenda que tres reyes orientales contemplaban satisfechos sus posesiones terrenales. Una noche clara y fría que metía oscuridad en las ventanas ojivales de los astrónomos reales ofreció una gran sorpresa a sus tres majestades. Cuenta la leyenda que observaron una estrella como antes nunca habían visto; enorme, con estela. Cuenta la leyenda que emprendieron una ruta detrás de ella. Cuenta la leyenda que aún ahora se pasean por terrazas los tres reyes, por balcones y ventanas. Que reciben muchas cartas. Que se pasean por la Tierra, regalando muchas cosas a los niños y las niñas, hijos e hijas de nobles adinerados y burgueses. Y se olvidan, cuenta la leyenda, de los regalos para aquellos que carecen de terrazas, de balcones y ventanas, para aquellos que incluso carecen de deseos y de casas. Para los que no saben que es posible escribir cartas. . Para aquellos que han nacido traicionados por la suerte. Y se olvidan, cuenta la leyenda, de los regalos esos reyes magos malos para los desafortunados. |
Cae una estrella Cae una estrella y deja una estela. Es un punto de luz que señala una cueva. En la cueva una cuna, en la cuna un bebé, un bebé que ha nacido en Belén de Israel. Van reyes a verlo, y gente del pueblo: empujan y gritan por verlo primero. Una mula que duerme al oír el revuelo se levanta del suelo y dice... ¡qué sueño tengo! |