miércoles, marzo 23, 2011
Para que salgas del sueño
lunes, febrero 21, 2011
Diadema de flores
Una señorita
bien acicalada
que su pelo tinta
con raya dorada.
Diadema de flores,
falda de colores.
Estrellas a juego
con jugos y sabores.
Fresas por el suelo
y en las ramas, promesas,
que acabado el invierno
serán frutas en el cesto.
lunes, septiembre 27, 2010
Música para menores
Pese a no ser un texto estrictamente poético, decido compartirlo con los lectores de este blog. Lo acabo de rescatar de mis archivos.
Música para menores
Hicieron una asamblea los músicos titulados de la ciudad. Hasta entonces, se habían limitado a interpretar obras de compositores clásicos y, en contadas ocasiones, habían tocado también composiciones de reconocidos autores modernos para dar un nuevo aire a sus conciertos.
En la asamblea, además de polemizar sobre su situación laboral, precariedad en su contratación, bajos salarios, bla, bla, bla, hablaron sobre el público.
Educado, bien vestido, culto, pedante, vanidoso, rico y sabelotodo, el director de la orquesta oficial se vanagloriaba, comentando apasionadamente lo satisfecho que estaba por tener un público tan fiel, tan melómano y tan entusiasta, decía que recibía los aplausos como un premio personal a su esfuerzo por tantos años de estudio y sesiones de trabajo para coordinar todos los instrumentos (lo decía como si los instrumentos fueran autónomos y no tuvieran intérprete).
Uno de los violinistas jóvenes decidió intervenir, interrumpiendo tanto yo, yo, yo, del director. Dijo una sola frase: "nunca hay niños entre nuestro público". Suscitó murmullos que se convirtieron pronto en discusiones cruzadas y a continuación en gritos ininteligibles. El director, enfurecido por aquel comentario, rojo de ira y con las narices hinchadas era de los que más gritaban diciendo que los niños eran molestos, impertinentes y zafios que no sabían apreciar la buena música... Ya sólo se oía su voz... Todos callaron, y esperaban en secreto que el director reventara.
Pero no reventó. La fatiga le hizo callar, circunstancia que aprovechó la violoncelista para decir que si no había niños en los conciertos era porqué las entradas eran caras y los menores carecían de ingresos, dado que no tenían un trabajo remunerado a pesar de hacer tantos deberes. La violoncelista era graciosa pero ingenua.
El pianista, padre de cuatro hijos, y gran conocedor de los gustos infantiles, dijo que los niños se aburrían en los conciertos. Propuso componer nuevas obras, amenas, de corta duración, rítmicas, ágiles, incluso bailables... Los compañeros del pianista se mostraron muy favorables, acogieron la propuesta con entusiasmo y empezaron ya a hablar de la idea como un proyecto consolidado. Y el director gritó de nuevo diciendo que él se negaba a dirigir obras menores.
-Señor- decía con prudencia el violonista- , no hablamos de obras menores, sino de obras para menores...
El "señor", indignado, abandonó la asamblea dando un sonoro portazo. Aquel estruendo fue el principio de una obra musical titulada "Cuando huye el oso".
En otoño celebraron el concierto. Acudió público de todas las edades. Los menores y los abuelos entraron gratis gracias a una subvención del Ayuntamiento. Nadie dirigía; el pianista, con ligeros movimientos de cabeza, daba las indicaciones pertinentes y oportunas a sus compañeros. Fue un éxito.
El ex-director buscó trabajo en una granja de cerdos de las afueras.
El concierto de invierno fue también un éxito. Tocaron "Qué mala suerte, pobres cerditos".
Al llegar la primavera, niños y niñas esperaban con ansiedad la velada musical a ellos dedicada. La obra " Moscas en el almendro" fue largamente aplaudida.
En verano no hubo concierto, pero sí vacaciones.
Aquellos conciertos se convirtieron en costumbre y tradición en la ciudad, se repetían año tras año.
El antiguo director falleció un martes del mes de febrero, y fue enterrado bajo el único almendro del cementerio. El almendro estaba en flor.
miércoles, marzo 24, 2010
sábado, marzo 20, 2010
Que la vida
con frecuencia, en un día cualquiera.
Que los vientos limpien el aire
y nos transmitan fragancias florales
tamizadas por una deliciosa esencia,
horas enteras de reloj con lentas saetas
para disfrutar de cielos con sol,
de oportunas repentinas tormentas,
y de noches plácidas ancladas
en puertos francos
depositarios de calma y sabor.
Que la vida nos regale primaveras.
Que la vida.
j
martes, marzo 09, 2010
Las miradas
domingo, febrero 28, 2010
Se acaba Febrero
con la luna llena en el cielo,
se acaba el mes Febrero,
el más corto de todo el invierno.
Nubes rotas,
lluvias y promesas
de grandes cosechas.
De verdes que brotan,
para pintar primavera
entre las almendras
tiernas, casi hechas,
por las esparragueras,
por los sueños de las sirenas,
por cientos de veredas
que nos pasean y alejan
a universos sin rejas
que nos desembozan las orejas
con algodones, sones y finas sedas.
Será Marzo un día,
será Abril, y veremos
cielos serenos,
veremos brotes tiernos.
Veremos nuevos tiempos.
domingo, febrero 21, 2010
Comida por colores
En casa se come por los colores de los alimentos, así, los lunes toca comer verde: espinacas, tortilla de alcachofas y kiwi, los martes, blanco: espárragos con mayonesa de bote , bacalao y arroz con leche, los miércoles anaranjado: crema de zanahorias, langosta y mandarinas, los jueves, amarillo: arroz con azafrán y plátano, los viernes le toca al negro: lentejas, calamares en su tinta y de postre, tarta de chocolate, los sábados, el arco-iris : ensaladilla rusa, carne con verduras y macedonia de frutas. Considérense los menús mencionados como meros ejemplos: las variedades de platos para cada gama de color son grandes, y la imaginación culinaria de mi madre, grande también.
Los domingos, vamos al restaurante y cada uno pide lo que quiere, en función de los déficits pigmentarios individuales.
Lo que a mí me parecía una costumbre generalizada en todos los hogares, resultó ser, para mi sorpresa, una extravagancia de mi familia. Efectué ese descubrimiento cuando el jefe de mi padre nos invitó a comer un día de verano en su segunda residencia, una casa situada en una urbanización de las afueras de la Glorieta Cólume. Yo tenía ocho o nueve años, y unas ganas inmensas de comer amarillo, porque era jueves. Pero allí lo único amarillo eran el vestido de la señora y los mocos de sus hijos. Quedé perpleja ante aquel menú para invitados: ensalada de verano, riñones al jerez y polvorones. Cuando tímidamente pregunté a mi madre porqué la comida no era amarilla si era jueves, los mocosos se rieron y sus padres se miraron y lo dijeron todo con los ojos. Dijeron textualmente: esta niña es tonta. Así fue cómo a mi padre le incluyeron una "ayuda familiar especial" en su hoja salarial, y a final de mes, cobró más. Su jefe era muy sensible a las desgracias ajenas, y al suponer que yo era deficiente, consideró oportuno ofrecer una paternalista ayuda económica a mi familia para costear posibles consultas a algún afamado especialista.
Mis padres, contentos por el aumento y por que me sabían lista, decidieron organizar una merienda especial en casa; abundaron las rosquillas, galletas, caramelos de café con leche y batidos de avena y cacao.
Desde aquel día, quedaron instauradas e institucionalizadas las meriendas de los domingos de color marrón claro en casa.
Ahora que ya soy mayor (ayer cumplí dieciséis), he decidido que mi indumentaria tiene que adecuarse al color del alimento diario, y tras comunicarlo a mi familia, y explicarles que en el fondo es un detalle para conseguir mayor armonía, todos han considerado la posibilidad de hacer suya mi decisión. Ahora el problema será nuestro para conseguir el variado ropaje imprescindible. Mi padre ha decidido invitar a su jefe a merendar a casa el domingo próximo, y me ha preguntado si seré capaz de babear lo necesario para conseguir aumentar sus ingresos mensuales. Lo necesitamos para ampliar nuestro vestuario. Creo que estaré a la altura de las circunstancias.
viernes, febrero 19, 2010
Eso es la poesía
partitura para volar,
ritmo con alegría,
palabras para soñar.
Concierto de dudas,
solemne especiero,
para las dudas duras
y para las dudas crudas.
Aires de revoloteo,
tangencial bailoteo
de versos coloristas
en un tablao sereno.
Alas para la vida,
marmol de mausoleo,
lluvia para la sequía
eso es la poesía.
sábado, enero 30, 2010
Un bocado de cielo
una foto a las olas del mar,
la cara avanzando contra el viento
y saber que la vida te empuja
a bailar airosa y sagaz con el tiempo,
al compás del siempre y del nunca más.
sábado, enero 23, 2010
Sueños de Enero
jueves, enero 07, 2010
Se han ido los Reyes
domingo, noviembre 29, 2009
Sobre el papel
Foto: "Rosa" acuarela de M. Barriel
Desafía a un otoño pertinaz,
de ancho y largo recorrido.
que nació para el solsticio
A capricho
de una mano, de un pincel,
de momentos para ver.
lunes, noviembre 16, 2009
Una historia de magos
una historia de magos
que quieren viajar
por tierra y por mar,
siguiendo una estrella
de luz espectacular.
Entre el frio, la nieve
y el sol de enero
encuentran ciudades y pueblos
domingo, noviembre 08, 2009
Poema de Navidad
paisaje blanco, silente.
Cuatro abetos con vida,
y cuando anochece,
una estrella aparece
para ver una luz sin nombre,
un color sin bautizar,
un momento especial
que anuncia Navidad.
El paisaje anochece,
y abajo, en la ciudad
remonta la noche
por las laderas de los suburbios,
por las plazas de los selectos barrios,
por las calles de trazado cuadrangular
mientras las luces relucen
y en las casas reina el aroma,
humo y fuego que quema,
llama de vela,
cocina en plena faena:
cena de Nochebuena.
Vive el otoño
vive el otoño en el aire,
en las miradas de todos,
en las miradas de nadie,
vive acelerando quietud,
vive el otoño, vive en el aire.
Y reinará en el bosque
siendo miel, sol y roce
de colores mudos, sin voces.
Y será tiempo en las hojas,
y mullido en el suelo,
será preludio de invierno,
antesala en nuestro hemisferio
de las nevadas de postal
que siempre alguien
escribe por Navidad.
Y será recuerdo en Enero,
y será, sin acritud,
una frase diciendo:
-¡Qué luz vimos en el cielo!-
sábado, octubre 24, 2009
Vidas de olas y sal
lunes, octubre 19, 2009
Uva
bajo el sol que te madura.
Horas veraniegas
entre hojas al aire,
parra que crece.
¿Qué es lo que quiere?
- Ver el mar,
azul cobalto y verde.
Y los racimos,
ahora sobre mi mesa.
¡Qué suerte!
miércoles, octubre 07, 2009
Tengo una casa
cortinas y cristales que miran al mar.
Si salta el oleaje me suelo asomar
a ver los embates del agua al chocar
contra las barreras de roca y coral.
Me acuesto de noche mirando al cielo
y escucho las olas; parece un concierto
de notas muy suaves con algún destello.
Me acuna el ritmo, y duermo.
Tengo una casa con cuatro ventanas,
cortinas y cristales que miran al mar.
Si salta el oleaje me suelo asomar
a ver los embates del agua al chocar
contra las barreras de roca y coral.
lunes, octubre 05, 2009
El señor Leer la señora Lectura y su prole de noble estructura
Han tenido familia Leer
y su esposa Lectura,
les crecen sus hijos Lector y Lectora
y cuando es domingo vienen a comer
los primos mellizos Leamos y Leemos,
que gustan del silencio y del bienestar
de tan confortable espacio singular.
Llegan por la tarde a merendar
Leeremos y Leímos,
sus más entrañables vecinos
que saben disfrutar de ser tan amigos.
Cuando la noche se adueña del hogar
todos se ponen a bailar
y así la fiesta entre letras y libros
y legajos y papiros y manuscritos
se convierte en un gran festival.
Llegan entonces los ogros, las brujas,
las hadas, los monstruos,
llegan impresores de la antigüedad.
Llegan sirenas y habitantes de las cabañas,
los duendes de villas en ruinas,
los seres que viven en el fondo del mar,
los sabios, algunos alquimistas,
y momias egipcias que han conseguido resucitar.
Pasan veinticuatro años
y nacen los nietecillos;
son trillizos los niños.
Se llaman Lectorcillos.
Lectorcillo primero
se prepara para ser bombero.
Lectorcillo segundo
no cursa estudios y será vagabundo.
Lectorcillo tercero
aunque estudia derecho será torero.
Las fiestas de los domingos
adquieren ahora un nuevo matiz
renovando visitas
al celebrar tan fastuoso festín.
Frecuentan el baile
fantasmas y frailes,
astronautas y ministros del aire,
clarinetistas y payasos de cuatro brazos.
Danzan astronautas y nobles
que usan bisoñé.
Danzan damas de cuello fino,
y grullas damiselas en suelos de parquet.
jueves, octubre 01, 2009
La lluvia
y cada gota encontró su lugar
hasta que el sol decidió
venir a cumplir su función.
Las evaporó,
evaporó el sol cada gota
y el agua arriba se condensó.
Y las nubes de nuevo
bailaron por el cielo
hasta que otra vez llovió.
***
lunes, septiembre 21, 2009
Se pierden a veces las letras
en la inmensidad de ciertas palabras
y caen y caen y no paran de caer
hasta chocar contra un precipicio de ayer.
Como el tiempo avanza,
eso ya pasó y al estar lo mejor por llegar,
debes acunar cada letra y hacerla crecer
con salud y la solvencia que ha de merecer.
Ligeras y alegres saldrán,
de los rincones más oscuros vendrán
y la luz de la combinatoria y la vida tal cual
les dará a cada letra un lugar esencial.
Y el texto será sublime,
las expresiones tendrán sonoridad especial.
Cada letra en su sitio,
y las palabras en la danza general.
*************
Adivinanzas de otoño

I
Adivina, adivinanza
que te llenarán la panza
si las puedes encontrar
entre el musgo del pinar.
II
Adivina, adivinanza
que crujirán sin tardanza
en el suelo de tu pueblo
y tienen el color de la leña y del fuego.
III
Adivina, adivinanza,
que en el huerto hay una danza,
calabazas, uvas y nueces,
y un aroma que estremece.
Ese aroma de la tierra,
de la lluvia y de la hierba,
que el ............. esparce
entre colores de oro y tarde.
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respuestas: las setas, las hojas secas, otoño (o viento)
jueves, septiembre 03, 2009
El sol
Il·lustració:Andrea Haase
Se asoma el sol
cada mañana,
reparte sus rayos
entre prados y montañas.
Y en su paseo diario,
es todo luz el sol en este escenario
que llamamos cielo
y enmarca la Tierra en todo tiempo.
Cuando la noche quiere nacer
y ocupar con su oscuridad nuestro espacio,
se oculta el sol
para dejarnos flotando en los sueños.


