Foto: "Rosa" acuarela de M. Barriel
Desafía a un otoño pertinaz,
de ancho y largo recorrido.
que nació para el solsticio
A capricho
de una mano, de un pincel,
de momentos para ver.
Poemas para niños y niñas
Foto: "Rosa" acuarela de M. Barriel
Desafía a un otoño pertinaz,
de ancho y largo recorrido.
El paisaje anochece,
y abajo, en la ciudad
remonta la noche
por las laderas de los suburbios,
por las plazas de los selectos barrios,
por las calles de trazado cuadrangular
mientras las luces relucen
y en las casas reina el aroma,
humo y fuego que quema,
llama de vela,
cocina en plena faena:
cena de Nochebuena.
Han tenido familia Leer
y su esposa Lectura,
les crecen sus hijos Lector y Lectora
y cuando es domingo vienen a comer
los primos mellizos Leamos y Leemos,
que gustan del silencio y del bienestar
de tan confortable espacio singular.
Llegan por la tarde a merendar
Leeremos y Leímos,
sus más entrañables vecinos
que saben disfrutar de ser tan amigos.
Cuando la noche se adueña del hogar
todos se ponen a bailar
y así la fiesta entre letras y libros
y legajos y papiros y manuscritos
se convierte en un gran festival.
Llegan entonces los ogros, las brujas,
las hadas, los monstruos,
llegan impresores de la antigüedad.
Llegan sirenas y habitantes de las cabañas,
los duendes de villas en ruinas,
los seres que viven en el fondo del mar,
los sabios, algunos alquimistas,
y momias egipcias que han conseguido resucitar.
Pasan veinticuatro años
y nacen los nietecillos;
son trillizos los niños.
Se llaman Lectorcillos.
Lectorcillo primero
se prepara para ser bombero.
Lectorcillo segundo
no cursa estudios y será vagabundo.
Lectorcillo tercero
aunque estudia derecho será torero.
Las fiestas de los domingos
adquieren ahora un nuevo matiz
renovando visitas
al celebrar tan fastuoso festín.
Frecuentan el baile
fantasmas y frailes,
astronautas y ministros del aire,
clarinetistas y payasos de cuatro brazos.
Danzan astronautas y nobles
que usan bisoñé.
Danzan damas de cuello fino,
y grullas damiselas en suelos de parquet.

Se asoma el sol
cada mañana,
reparte sus rayos
entre prados y montañas.
Y en su paseo diario,
es todo luz el sol en este escenario
que llamamos cielo
y enmarca la Tierra en todo tiempo.
Cuando la noche quiere nacer
y ocupar con su oscuridad nuestro espacio,
se oculta el sol
para dejarnos flotando en los sueños.

Foto: llegada del hombre a la luna
Discurre el silencio
entre los juncos y el cielo,
discurre despacio entre los cantos
de abejarucos, golondrinas y rayos.
Cae luego el chubasco
recibido con luces de lujo,
bienvenido al campo, valorado
como el agua de mayo.
Despeja enseguida,
queda azul el cielo.
Se llena de sol,
y de espejos el suelo.